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6 consejos para dar un discurso memorable

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Pronunciar un discurso excelente es como preparar un buen cóctel, debemos tener en cuenta todos los ingredientes necesarios para que el resultado genere recuerdo: deje a nuestro público con un buen sabor de boca y con ganas de repetir. Hazte con lápiz y papel, porque te desvelamos nuestra receta estrella: seis ingredientes con los que conseguir la mezcla ganadora. ¡Empezamos!

1. Humildad y autenticidad a partes iguales es lo primero que debes poner en la coctelera. No es lo mismo situarte a ti mismo en posición de autoridad que ser una autoridad. Cuando pronuncies tu discurso, debes de poner en práctica lo segundo. Los verdaderos líderes son aquellos que, sin proponérselo, consiguen inspirar a los demás. Ser tú mismo, ser cercano y emotivo con tu público y procurar estar siempre para ellos, hará que lo logres.

2. El equilibrio entre el fondo y la forma: una presentación original de nuestro cóctel lo hará especialmente atractivo a simple vista, pero sin un contenido verdaderamente delicioso, no conseguiremos que quien lo pruebe quede satisfecho. Lo mismo sucede con nuestro discurso: la primera imagen que proyectamos ante nuestro público es la apariencia, nuestra actitud, nuestra forma de hablar y de movernos por el espacio. Pero si, después de esta primera impresión, no somos capaces de ofrecer un contenido a la altura de las expectativas que hemos generado –cuidando la estructura de nuestra intervención, procurando conectar con nuestro público y elaborar el discurso pensando en lo que realmente le interesa a nuestros oyentes- entonces les defraudaremos.

3.  Si te sometes a los papeles… acabarás perdiéndolos. Llevar escrito lo que vas a decir es un buen punto de apoyo y algo que puede hacerte sentir seguro. Sin embargo, se trata de que pronuncies tu discurso, no de que lo leas. Sólo así conseguirás llegar realmente al auditorio, sin perder naturalidad y fluidez.

4.      Desnúdate ante tu público. No te preocupes, no es nada literal. Atreverte a contar tus propias anécdotas y experiencias personales conectadas a tu discurso ofrece la posibilidad no sólo de que quien te escucha se sienta identificado, sino de que te perciban como un orador auténtico e implicado.

5.      Atrévete a romper moldes. Lo original, lo que nos saca de nuestro ensimismamiento y nos lleva por el sendero de ideas revolucionarias nos engancha. También la capacidad de improvisación del orador y su empeño por mantenernos estimulados durante toda la intervención. Provoca las mentes de tus oyentes: ofréceles un cóctel insólito y refrescante. Indúcelos a ser creativos y los conquistarás.

6.      Si quieres un gran resultado, ve paso a paso. Para persuadir realmente a tu público es necesario que interiorices cada paso y que domines cada pequeña parte del discurso. Una vez que sabes de memoria el guión que va a guiar tus pasos en el escenario, puedes naturalizarlo y conseguir justamente el efecto que buscas.

Prepara todos los ingredientes, mézclalos cuidadosamente y, sobre todo, no olvides hacerlo con mucho entusiasmo porque, a fin de cuentas, tu discurso destilará actitud.

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